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Marketing para elegidos medievales: 1. Abramica.

Esta es la primera parte de "Marketing para elegidos medievales". La segunda parte, Zeroica, ya está publicada. La tercera y final parte, El Destino, ya está publicada..

1. Abramica


Tras asesinar gloriosamente a los dieciséis soldados enviados para matarlo, Philippus Theophrastus Aureolus Bombastus von Hohenheim escapó heroico, bañado en la sangre del enemigo. Siempre lo mismo. Hordas de aliados de su némesis irían en su contra, él lucharía de forma legendaria e imponente y en exageradas circunstancias saldría vencedor.

Phil estaba sinceramente cansado de ser El Elegido.

Todo había empezado a sus quince años, cuando Magalia del Norte, bruja del destino y dos veces elegida Más Tétrica Aparición de Pesadilla por los niños de la región, apareció ante él. Le había asegurado que su destino era destruir a Juan Federicus, actual regidor y férreo tormento del triste y pobre reino donde Phil había tenido la desgracia de nacer.

Juan Federicus llevaba sólidos diez años de dictadura. Dominaba al pueblo, exigía grandes tributos y desaparecía a todo aquél que estuviera en contra de su divino mandato. O por lo menos eso decía Magalia, ya que en lo que concernía a Phil, Federicus era un rey decente y promedio que cometía la ocasional masacre en momentos de aburrimiento.

Magalia envistió a Phil con Abramica, espada mítica forjada con la fuerza de vida de la bruja. La única con la que El Elegido podía destruir el maligno reino de Juan Federicus. También comentó acerca de su pésima elección para vestir y aseguró que, de acuerdo a la profecía, si Phil no destruía a Juan Federicus, moriría virgen.

Phil no hizo caso a la predicción de Magalia, continuó con su vida y decidió olvidarse de la idea de ser el héroe de la historia. Un año después, a sus dieciséis, un escuadrón del ejercito de Federicus asesinó a su familia y amigos. Quemaron su aldea y se comieron vivo a Arcoiris, el pony de su madre. Phil acabó con todos, tras llegar demasiado tarde para salvarlos.

En sus viajes conoció a Eduardo el Oscuro, un joven mago que se convirtió en su mejor amigo. Dos años más tarde rescató a Andarela de los Cantares, una joven doncella huérfana. Lo que inició como otra groupie que lo perseguía por ser su salvador se convirtió, de una larga relación basada en el sexo en el más profundo de sus amores.

Andarela demostró que Magalia falló en su advertencia de virginidad. Pero los combates y encuentros que Eduardo y Phil vivieron en largos años de campaña confirmaron que Phil era, sin duda, El Elegido.

Tres años después, en un turbio combate de brujería contra shamanes de Federicus, Eduardo murió ahogado en su propio vomito tras invocar la más increíble bola de fuego que la Marihuista (hierba mágica local) podía crear. Phil, destrozado, se refugió en el amor de su amada. Ella, por supuesto, murió meses después. Empalada en la lanza de Fenhur, paladín general de Federicus, que los encontró en lo alto del Monte de las Lamentaciones experimentando el sexo tántrico. Phil desolló a Fenhur vivo, pero eso no evitó que decidiera que eso de ser un héroe era más bien una mierda.

Razón suficiente para estar cansado de ser El Elegido.

Phil había decidido suicidarse. Era lo más sensato. La profecía, el reino, Magalia y todo lo demás se podrían ir al mismo lugar donde Eduardo el Oscuro se iba cada vez que salía a comprar hierba. A él ya no le importaba nada. Buscó el pueblo más cercano, eligió el guardia real más amenazante que encontró y atravesó a Abramica entre sus ojos.

Y nada pasó. Malditos pueblos sin vida.

Corrió por las calles buscando algún otro soldado de Federicus. Encontró un grupo cercano bebiendo en un bar, tomó a Abramica y con toda su fuerza le arrancó la cabeza al primero que se le atravesó. Los otros soldados reaccionaron inmediatamente, lanzándose a la batalla. Phil abrió sus brazos a ellos y se preparó para el suave abrazo de la muerte.

Entonces varias cosas pasaron. Un soldado se resbaló y desnucó antes de llegar a Phil. Otro, al tratar de hacer una complicada maniobra con su espada, se cortó la yugular, cegando con el chorro de sangre a su compañero que, sin saber a donde corría, cayó directamente al filo de Abramica. Los otros dos soldados, asustados al ver que era El Elegido, escaparon del bar.

Phil se quedó un rato contemplando la escena. Maldijo mentalmente y salió del pueblo. Se mataría a la antigua. Buscó un barranco profundo, unos quince metros de abismo. Cerró los ojos y se lanzó al vacío. Pensó en Andarela antes de morir y en el último momento abrió los ojos. Vio claramente cómo caía sobre una carreta de paja que pasaba justo en ese momento y con un par de moretones, se levantó. Había sobrevivido la caída.

Suspiró harto de su suerte y pensó. Magalia del norte lo había predicho. Su destino era matar a Juan Federicus o morir intentándolo. ¿Entonces sólo Federicus podría matarlo? Llevaba años en una sangrienta campaña de muerte y dolor tratando de llegar al castillo del rey. Pero si el destino determinaba que llegaría... Phil tuvo la idea definitiva. Soltó su armadura, equipo, comida y todo peso innecesario. Sólo su ropa, su espada Abramica y el caballo que robó de la carreta de paja. Partió al castillo del rey.

    Primer capitulo de la trilogía "Marketing para elegidos medievales". Lee la siguiente parte: "Zeroica"

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