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Opera en el vacío - Capítulo 19

Axe es un hombre de decisiones radicales. En la guerra, cambió el curso de la historia y evitó un genocidio. Años después, se convirtió en presidente de la Federación de Comercio y comandante de los planetas por los que luchó. En su mente siempre supo que no perdió la guerra en la destrucción del planeta Maia. Axe sabía que perdieron cuando Xenos, la segunda empresa más grande de la historia de la humanidad, jugó al doble espía y pervirtió la Flota.

Por ello, hace casi un año, contrató a su antiguo subordinado, compañero de batallas y a quien él llama “El mejor estratega con la más miserable suerte”, Edward Lorentz. Su misión: Robar a Xenos el prototipo de la próxima tecnología que cambiaría al universo, el Generador de Energía Gravítica, GEG.

Axe no confiaba del todo en Ed. Pero Ed se había casado con una mujer que, aparte de brillante, era maligna, manipuladora y sencillamente adorable. Su exalumna de la universidad, Cris Tanner. Juntos podrían lograr lo que fuera con un buen plan.

Cuando Axe supo que el robo fue exitoso, le confió a Cris su plan entero. Algo que ni siquiera Ed sabía. Pero por razones que Axe no comprende, Cris escapó de Opera, la nave de Ed, para ser luego arrestada. Ed se alejó un tiempo, cargando aún el GEG, a divagar por la galaxia. Y aún seguiría divagando si no fuera porque Rena Von Volfied, antigua enemiga de Ed y actual asistente de Axe, lo encontró. Así volvió Ed a Presea con su carga.

Tras Ed, llegaron los Cobradores a recuperar el GEG. El grupo elite de Xenos que “soluciona problemas”. Aunque Axe logró deshacerse de ellos, una flota de combate de Xenos, equipada con GEG funcionales, atacó Presea.

El Presidente estaba decidido a acabar esa guerra. Su primer plan lo llevó a donde ahora mismo se encontraba. El planeta central de la humanidad, Auros. Donde hablaría con el Congreso para frenar a Xenos. Su segundo plan estaba ya en ejecución. Aún así, se asombró al ver al presidente de Xenos, Franz Miller, en las mismas puertas del Congreso.

- ¡Franz! - respondió Axe, fingiendo humor -. La última vez que te vi intentabas robarle la holocard a tu padre para sentirte importante. ¡Y Janis! ¿Cómo te aguantas ser la asistente de esta emulación de ser humano?
- Choques eléctricos - respondió Janis sin dudarlo, pero con su mirada picara.
- ¿Von Volfied es tu apellido? - dijo Franz, cambiado de tema y dirigiéndose a Rena -. Es muy curioso. Tu padre es el enemigo más importante que tuvo la Flota y directo contrincante del capitán Axe. Y ahora tú eres su asistente.
- Y ambos tienen en común que han destruido flotas masivas de Xenos - respondió Rena -. Tienes razón, es muy curioso.
- La historia ya ha juzgado que las naves de Xenos que se usaron en la destrucción de Maia fueron robadas por la Flota - dijo Janis como dato reforzador.
- Sería interesante quedarnos a charlar más, pero creo que ambos venimos a lo mismo, Presidente - concluyó Franz -. Lo esperamos adentro.

Franz y Janis se dirigieron adentro del Palacio Olímpico, casa del Congreso. Axe cambió de su postura de ironía a una de profunda seriedad. Cerró los ojos un instante y Rena dedujo que estaba descargando nueva información del Synapse y los hechos del ataque a Presea. La verdad, sólo estaba reflexionando en silencio un momento.

Axe tomó su bastón y en frente de ambos aparecieron varias pantallas mostrando el estado de la batalla. Había otras batallas menores en otros planetas y lunas de la Federación. Axe no se esperaba una maniobra en varios frentes de parte de Xenos. La presencia de Franz en Auros sólo empeoraba las cosas.

- La situación no es buena - dijo Axe -. Y las imágenes en tiempo real de las batallas no están llegando completas. Habrá que improvisar.
- Pero tienes la ventaja. Aunque hayas robado algo a Xenos, no justifica una guerra sin permisos del Congreso - dijo Rena.
- Me alegra que en sólo un día como mi asistente ya estés defendiendo a la Federación. Pero no es tan sencillo. Ahora lo importante es entrar a la Audiencia Verdadera con el Congreso. ¿Crees en la Tierra?
- Ya te dije que no. Entiendo que sea importante, pero no tiene sentido que exista.
- Existe. Tiene una luna gigantesca llamada Luna. Cerca de ella había un planeta terraformado con las mismas técnicas de Auros, Lumen y Maia. Lo llamaban Marte.
- Aunque así fuera ¿Cómo lo sabes?
- He estado allá.
- ¿Entonces por qué nadie sabe que existe? ¿Quién vive en la Tierra o en tu Luna o en Marte?
- Nadie. Lo que creemos que fue una guerra, destruyó la Luna. Marte hizo una retroterraformación y la tierra es una masa inerte, cuyo cielo está quemado, su superficie es difícilmente habitable y su orbita tan llena de escombros que sólo puedes acercarte en una nave con escudos de flota militar.
- Suena demasiado conveniente que la Tierra sufra el síndrome Kessler y por eso haya sido olvidada.
- He ahí otra prueba. El síndrome Kessler, la existencia de tantos escombros en la orbita de un planeta que sólo crean más y más escombros al punto que es imposible entrar o salir de él.
- Aja, lo mismo que pasó en Maia ¿Tu punto?
- “Kessler” ¿Quién es Kessler? ¿Le pusieron ese nombre porque sonó divertido? Busca en el Synapse por un Kessler y no encontrarás nada. Los descubrimientos científicos tienen el nombre de su investigador. Kessler existió en la tierra. Pero si no me crees aun...

Axe sacó de su bolsillo un cable que Rena conocía bien. Normalmente jamás habría aceptado, pero no podía negar lo mucho que quería saber, no sólo de lo que Axe quería contarle, sino de él. Ella aceptó y conectó un extremo a sus implantes neurales, al tiempo que Axe hacía lo mismo. En un instante, ambos estaban unidos, en una sincronización mental.

Es difícil explicar para quien no lo haya hecho nunca, el nivel máximo de intimidad que se consigue en una sincronización. Es posible poner barreras mentales y resistir una sincronización completa, pero si uno de los participantes se abre completamente al otro, la mente olvida las barreras y crea el enlace más profundo que dos seres humanos puedan crear.

Habían pasado escasos segundos de iniciar la sincronización cuando Axe desconectó sus implantes. Podía ver en el rostro de Rena dos únicas lágrimas que apenas se notaban. Sin embargo, su expresión era de decisión. Axe había compartido con ella su historia, pasado y futuro. El plan completo. Rena podría ser legalmente la asistente de Axe los siguientes diez años, pero en ese instante se decidía si sería leal a la causa.

- ¿Cuál es mi trabajo como asistente en una Audiencia Verdadera? - preguntó ella.

Axe sintió un peso dentro de él desaparecer.

- No se le permite al solicitante conectarse en tiempo real al Synapse, pero es muy probable que el tema de una audiencia lo requiera. La labor del asistente del solicitante es mantenerse en el Synapse, llevar registro de la audiencia y darme los datos que yo necesite.
- Vamos entonces.

El Congreso está compuesto de doce personas, elegidas por complejos algoritmos y por votación universal. Durante diez años, los doce permanecen en crio-éxtasis, conectados al Synapse, hasta el fin de su mandato. A cambio de ello, controlan todos los aspectos políticos, sociales, económicos y militares de los ochenta mundos unidos. Tienen derecho a un mes de vacaciones al año, por lo que siempre hay once de ellos en servicio activo. En las Audiencias Verdaderas, que sólo son dadas a las personas más relevantes a los asuntos de la galaxia, por lo menos uno de ellos debe mantenerse en funcionalidad completa, por lo que diez congresistas asisten las Audiencias.

Dado el estado de crio-extasis, las Audiencias son mantenidas en el Synapse privado del Congreso. Bajo una realidad alternativa que intenta emular una antigua corte, pero con todas las ventajas, maniobrabilidad y disponibilidad de datos al estar sumergido en el Synapse.

Axe y Rena llegaron a la sala principal, donde empleados del Congreso los conectaron, junto a los ya conectados Franz y Janis. En un instante, un sentimiento de que sus mentes eran sondeadas recorrió a ambos. Rena, por recomendación de Axe, abrió su mente y se enfocó en la existencia de la Tierra. Tras ese chequeo de seguridad, estaban dentro.

- El último miembro del reparto está aquí - transmitió Franz a todos -. Por respeto al Presidente de la Federación no hemos empezado sin usted.
- Establezca la razón de la Audiencia, Presidente de la Federación - dijo una voz unánime que venía de los diez seres sin rostro que representaban al Congreso.

Rena confirmó su conexión al Synapse público y notó que su mente estaba conectada a dos redes. El Synapse del Congreso era, sin duda, una red privada.

- Honorable Congreso. Durante el día de ayer y hoy, fuerzas autómatas armadas de la corporación Xenos han atacado, sin un permiso de guerra comercial, la luna Presea y varias bases industriales de la Federación. Incluyendo su población civil.

Axe levantó su mano al aire y frente a ella se materializó un mapa de la Galaxia, ilustrando claramente los ataques de Xenos.

- Pruebas - exigió el Congreso.

Axe señaló a Rena y ella mostró a todos los videos en vivo del ataque inicial a Presea. No hubo reacción del Congreso. Luego mostró los datos del ataque y la llegada inicial de las naves, demostrando que habían saltado de la nada hacia la orbita geoestacionaria de Presea. Un extraño sonido de murmullo se escuchó en el Congreso.

- Si el honorable Congreso me permite intervenir - intervino Franz -. Hay razones claras de protección de los intereses del Congreso, las Fuerzas de Paz y la vieja Flota Internacional.

Janis levantó sus manos y en el aire aparecieron los dos componentes clave del Generador de Energía Gravítica. Rena los vio diferentes a lo que había visto en Presea y mucho más grandes.

- En la guerra, como el Congreso sabe, Xenos fue la primera empresa en triangular con éxito la locación de la Tierra, basándonos en el vector de transmisión de la señal radial que nos permitió descubrir los Tres Soles.
- Un dato irrelevante - interpuso Axe -. Todo mando medio de la Flota sabía al final de la guerra la ubicación de la Tierra y lo que había en ella.
- Pero no lo que había en la Luna, Presidente Axe - sonrió Franz -. Los antiguos, cómo es claro ya, nunca pudieron descubrir la matemática necesaria para los saltos hiperespaciales. Pero los colonizadores de la Luna de la Tierra, al parecer, entendieron tempranamente la rama teórica del control de grav...
- Corte la lección de historia, señor Franz - exigió el Congreso.

Pero Axe no tenía idea de esto. Cuando la Flota de los Tres Soles encontró la Tierra, hallaron robots de investigación de Xenos en la Luna. Pero era una roca muerta. No le dieron valor.

- Resumiendo - prosiguió Franz -. Dedujimos que el descubrimiento de esta tecnología en la zona terrícola fue lo que dio paso a la destrucción de parte de la Luna y lo que llamamos Guerra del Éxodo. Tal como el Congreso puede confirmar, tres generaciones atrás, sus antecesores encargaron a Xenos una estación de batalla implementando lo que pudiéramos entender de esa tecnología. Así es como les entregamos el Fuerte Espacial Persephone.

¡Así era como se movían! Pensó Axe. Las estaciones Persephone hacían saltos hiperespaciales normales, pero se movían dentro de los sistemas solares sin ningún tipo de impulsor. También eso explicaba porque no generaban una señal de fusión en los radares, su reactor de energía era gravítico.

- Su punto, señor Franz - pidió una voz molesta del Congreso, evidentemente incomoda con las revelaciones que Franz hacía frente a Axe.

Janis mostró en el aire una versión diferente del GEG. Más pequeña y de diseño diferente, que Rena reconoció como aquella que Axe tiene.

- Podemos comprobar que la Federación ha robado un prototipo de una versión completamente funcional del Generador de Energía Gravítica de nuestros laboratorios. Este ha sido entregado en Presea y estamos convencidos que será usado para volver a iniciar una guerra en contra de la unión de planetas y el Congreso.

La imagen del Congreso desapareció. Lo que, de acuerdo al protocolo, implicaba que estaban deliberando en privado. Axe siempre tuvo la duda del origen de la teoría que dio nacimiento al GEG. Xenos es una empresa que históricamente sólo ha innovado en nuevas técnicas para violar la seguridad de las redes empresariales y científicas, robar conocimientos e implementarlos en agresivos lanzamientos de productos. ¡Pero la Tierra! Miles de años de avance científico perdidos por una guerra de ancestros que a nadie le importa ya.

- La Biblioteca de Alejandría - susurró Axe.

La imagen sin rostro de los diez congresistas regresó.

- Señor Franz - declaró el Congreso -. Nuestros archivos citan a su padre, tras entregar el Persephone, asegurando como imposible usar el GEG para hacer saltos profundos hiperespaciales o cómo arma táctica. Tenemos informes científicos confirmando que se necesitaba el poder computacional entero de las maquinas a bordo del Persephone, tan solo para usar el GEG como medio de impulso.
- Es así, honorable Congreso - informó Franz -. Pero hace casi un año descubrimos y mejoramos el sistema.

Axe pensaba furiosamente en las opciones que tenía. Franz estaba básicamente declarando que había engañado al Congreso y su defensa era la probabilidad que la Federación los atacara con tecnología de su empresa. Pero los únicos miembros sin esta tecnología, en el escenario actual, eran el propio Congreso y las Fuerzas de Paz. No tenía sentido la actitud de Franz. Entonces un pensamiento loco cruzó la mente de Axe.

- ¡Congreso! - gritó Axe -. Si el problema es la posesión de esta tecnología exclusiva en manos de la Federación y de Xenos, promuevo una enmienda para hacerla publica y entregarla incondionalmente a ustedes.
- Xenos rechaza la enmienda - declara Franz, con su sonrisa inmóvil -. Sobre la base de las leyes corporativas que garantizan a las empresas la explotación exclusiva de nuevos descubrimientos durante diez años.
- El descubrimiento es de la Tierra - dijo Axe -. No de Xenos. Además Franz, no tienes opción, si no lo haces, puedes estar seguro que yo mismo publicaré todas las especificaciones del GEG que tengo en el Synapse, para todo el universo.
- No somos ingenuos, Presidente - dijo sorpresivamente Janis, asistente de Franz -. Sabemos claramente que aunque el dispositivo esté en su poder, no tienen cómo hacerlo funcionar. Sabemos de Cris.
- Cris está en camino a Presea.
- No lo está - dijo Franz -. Shiro y Mitsuki se encargaron de ese problema.

Axe se sintió mareado. ¿Edward llegaría primero que los Cobradores a la prisión? En el peor de los casos llegaría después de ellos. ¿Y si llega al mismo tiempo? Él no tiene cómo enfrentarse a ellos juntos. Axe odiaba las variables aleatorias.

- Silencio - exigió el Congreso -. Decidimos aceptar la enmienda del Presidente de la Federación. Tanto ellos como Xenos están obligados por ley, desde este momento, a entregar toda la información referente a esta tecnología. En virtud de que este descubrimiento hace vulnerable a todas las defensas planetarias de la Galaxia y afecta todas las doctrinas de guerra, tiene prioridad la entrega publica del GEG sobre la protección de explotación que tiene Xenos sobre su desarrollo. Empezando por explicarnos ¿Cómo se superó el problema de poder de calculo del GEG?
- Imaginamos que esta sería la reacción del honorable Congreso - habló Franz -. Tienen que entender que todo esto lo hacemos por la protección de la unión y para evitar otra guerra como hace veintiséis años. Janis...

La asistente desapareció de la Audiencia.

- En respuesta a la pregunta del poder de calculo. Encontramos que hay una fuente de procesamiento de datos completamente subutilizada en los dispositivos conectados al Synapse. Por lo que nos decidimos a encontrar la manera de usarla - sonrió Franz -. La especie humana.

Y Rena, de la nada, se desmayó y cayó inconsciente en el mundo real.

Alarmas de invasión se sintieron en la mente de todos y el Congreso desapareció. Franz seguía de pie, feliz, disfrutando la escena. Con un toque de sus dedos, Franz convirtió los alrededores en una vista del espacio de Auros. Cientos de miles de luces blancas pasaron a convertirse en una flota gigantesca y variada de naves de combate, con insignias de Xenos, que empezaron a destruir y ser destruidas por la defensa planetaria de Auros.

Axe contempló la escena, se desconectó de la Audiencia y se conectó al Synapse. Millones de personas en todo el mundo reportaban que muchos con implantes neurales, conectados en ese momento, se habían desmayado de repente. Entre ellos, pilotos de naves comerciales y otros medios de transporte. Incontables accidentes se sumaban a las noticias de que Auros y Lumen estaban, de la nada, invadidas por una flota masiva de Xenos.

Rena se despertó aterrada, con el recuerdo claro de haber sido usada. Su mente tenía grabada en fuego la invasión de un programa que la hizo calcular cosas que su consciencia no entiende. Axe buscó por todos lados a Franz y Janis, pero habían desaparecido del Palacio.

El cielo de Auros, capital de la galaxia, era alumbrado por el fuego de escombros, las luces de los cañones en el espacio y la batalla en órbita más corta que habían sufrido las Fuerzas de Paz. Una hermosa lluvia de estrellas daba inicio a una nueva guerra de la humanidad.

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