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Nibbles antes de dormir

Publicado hoy

Hace unos meses pude finalmente terminar de leer Outliers, un libro de Malcolm Gladwell que trata de explicar las razones del éxito de algunas personas. Aunque éste no me pareció tan bueno como otros que había leído del autor, sí me pareció muy interesante una de las premisas que poseía, donde indicaba que el éxito de una persona era más el resultado de muchos factores a su favor que simplemente el fruto de su propio talento e intención.

Así, de cierta manera desmistificaba un poco la típica idea que a veces los medios nos dan de ciertas personas, donde con mucho esfuerzo, sacrificio y paciencia iban escalando su camino hacia el éxito, pero olvidando otros factores que habían colaborado en mucho a éste.

Bill Gates, por ejemplo, debía mucho de su éxito a haber tenido la oportunidad de estudiar en un colegio donde poseían un computador de tiempo compartido, y luego de ya no contar con acceso a éste, de que su madre y una comisión que en la que ella participaba, pudieran facilitar otro para que su comunidad se beneficiara. E igualmente, de vivir cerca de una Universidad que le permitía pasar algún tiempo (de 3am a 6am) programando en su  locación.

Así, familia, amigos, status social, económico, e incluso una fecha de nacimiento eran factores que podrían marcar desde el principio el éxito de una persona, o al menos facilitarle alcanzarlo.

El tema me volvió a la mente hace unos momentos cuando conversaba con un buen amigo sobre algunas de las anécdotas que había tenido durante mi época escolar, y prontamente me di cuenta que, trazando distancias con el resto de personajes previamente mencionados, habían habido varias situaciones y oportunidades durante mi vida que me permitieron desarrollarme en la manera en que lo he hecho hasta ahora, y me dio ganas compartirlas por este medio con el fin de que otros también puedan recordar algunos hechos que marcaron su camino y los enrumbaron en el que poseen ahora.

Una Spectrum al anochecer

Muchos de los que me conocen saben que empecé a programar desde muy joven, entre los seis y siete años de edad. Si bien no deja de ser hecho simpático que contar, es tambien sólo el resultado de  muchas oportunidades.

Mi padre era (y todavía lo es) economista de profesión, pero siempre se había sentido atraído hacia la informática y la computación. Su interés hizo que pudiera adquirir una computadora personal en un tiempo donde muchos ni siquiera contaban con una en sus trabajos, y finalmente me permitió a aprender a usarla desde los cuatro años.

Recuerdo que no entendía cómo funcionaba pero me fascinaba el hecho de introducir comandos e instrucciones y que la pantalla respondiera acorde.

Muy pronto acompañaba a mi papá durante muchas tardes y noches, sentándome a su costado para mirar como él trabajaba, introduciendo fórmulas en hojas de cálculo, escribiendo textos y gráficos, y finalmente para terminar la velada jugando largas partidas de Nibbles.

PEN UP, PEN OFF

Haber experimentado ya con una computadora hizo que empezara pronto a destacar en los cursos que, fortuitamente, se dictaban ahí.

En aquellas épocas, el curso de computación, pasadas ya las clases introductorias, se orientaba a enseñarnos algunos fundamentos de programación a través de LOGO, experiencia que era muy común, como luego averigüé, en colegios de otros países, pero no tanto en muchos de los colegios peruanos. Para bien de muchos chicos que estudiaron ahí, el colegio compartía currícula y enfoque norteamericano gracias a los fundadores de éste, y eso motivó a que tuviera un acercamiento a LOGO.

Asimismo, en otro golpe de suerte, resultó que la persona que dictaba los cursos de computación era mi prima, y luego de rogar mucho (que en aquellas épocas no había bittorrent), pude conseguir a través de ella un diskette con lo necesario para instalar LOGO en mi computadora casera, y poder practicar más aún.

Recuerdo que pasaba muchas horas en la tarde lideando con la vista de sprites, descubriendo el uso de funciones para evitar repetir mi código y a mover elementos en pantalla. Así, mientras mis compañeros luchaban por hacer mover la tortuga, yo prefería ocultarla y tratar de programar juegos (una de mis pasiones en esa época) en la vista de código.

Sin embargo, pronto empezaba a tener más curiosidad: en esa época ya trabajámos con Windows habiendo abandonado el entorno DOS, y veía como haciendo un doble clic en un archivo .exe, aparecía un programa en pantalla, y consecuentemente, yo también quería eso.

RTFM

Nuevamente un hecho me permitió continuar mi camino: entre los libros que mi papá tenía, encontré uno orientado a enseñar programación LOGO para un programador Basic. La idea me sedujo rápidamente. ¡Existía algo llamado Basic!

Con mucho trabajo en una época donde no tenía Internet ni otros recursos, me senté una tarde en la computadora, y empecé a usar el libro a la inversa, leyendo los comandos de LOGO que ya conocía, y tratando de reconstruir la sintaxis de Basic que se usaba como ejemplo en el libro.

No estoy seguro que tanto de eso fuera posible con otro tipo de lenguajes, pero en ese momento y lugar, me dio un cierto conocimiento suficiente para poder modificar el código de Nibbles (que venía incluído en QBasic), de crear mis propios programas y sentir como todo se volvía más interesante.

Para entonces, ya me encontraba en cuarto o quinto grado, y tras haber extraído todo lo que podía de aquel viejo libro, traté de buscar algo similar en la biblioteca del colegio. Para mi sorpresa, no sólo existían algunos otros libros del tema, pero también el que era para mí en ese instante el principal: “Basic Computer Games”.

No era sólo una gran referencia, pero también era un libro anticuado y muchos de los juegos no compilaban en la versión de Basic que yo usaba, y eso me permitió a aprender a realizar “debugging”, a entender código de otras personas, resolver problemas y finalmente, entender como una estructura de código funcionaba.

Mis tardes se llenaron entonces de mucha programación, dolores de cabeza, y satisfacción de lograr tener algo más en pantalla.

Perlas para desayunar

Ya en 9no grado, como parte de la educación en habilidades extracurriculares, iniciaba un curso de programación.

Sin dudarlo un instante me enlisté, y tuve la gran oportunidad de tener a un profesor (ahora un buen amigo) que, entre sus diversas actividades, profesaba el código libre, lo que hizo que me enfrenté y conozca algo de GNU/Linux.

Le gustaban también los lenguajes de scripting y pude conocer Perl antes de cumplir catorce años. Y mejor aún, le fascinaba el desarrollo web, y pude complementar mis conocimientos de HTML, que había visto hacía un tiempo ya, y crear no sólo sitios web, sino también aplicaciones sencillas mediante scripts CGI. Y cómo no podían mantenerse estáticos, nos enseñó también a conectarnos a una base de datos (con lo necesario en MySQL para lograrlo)

Cuando mi mejor amigo y yo ingresamos a la universidad a seguir la carrera de informática, teníamos ya algo de experiencia desarrollando aplicaciones, habiendo aprendido sobre prácticas al trabajar con tecnología, a manejar problemas y resolverlos. Mientras nuestros compañeros sufrían por entender el modelo de clases, a resolver algoritmos y cómo se armaba una sentencia SQL, nosotros podíamos enfocarnos en crear proyectos que finalmente se convirtieron en el fundamento de la empresa que ahora presido.

Y una apuesta al futuro

Probablemente si mi padre no hubiese tenido esa intriga por las computadoras, si mi prima no hubiera dictado el curso donde yo estudiaba, y si no me habría podido brindar un programa para practicar en casa, si no me habría cruzado con los libros correctos, y en la forma correcta, y si hubiera estudiado en un colegio distinto, no tendría la pasión y ganas de seguir en esto.

No puedo negar que poseo cierto talento para el desarrollo y la programación (aunque sea principalmente una buena capacidad de memoria), pero la conjunción de todos esos elementos (y muchos otros que por la extensión del post he obviado) me ayudaron en mucho a poder avanzar, a seguir siempre adelante y siempre tener una meta y algo que aprender.

Quiero pensar que las oportunidades se seguirán presentando, y que en unos diez años podré crear una nueva entrada en algún blog narrando como la vida siguió conspirando para que me mantengan en un rumbo u otro.

Hasta entonces, sólo queda seguir practicando, mantener la mente despierta y aprovechar cada instante que las circunstancias nos presentan. En algún lugar en este momento está un(a) joven programadora descubriendo las maravillas de la computación, y creo que sería muy divertido si algo que nosotros hagamos ahora (escribir un tutorial, participar en una comunidad, responder alguna pregunta) sea un paso más en su camino hacia la grandeza. ¿Qué esperamos?

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Comentarios

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  1. Otaku RzO dijo el el 16 de January a las 11:42 pm

    Muy buen post, al empezar nuestra profesión siempre sentimos curiosidad de como nuestro modelo a seguir consiguió sus metas, y ahora nos has mostrado que no todo en tu ser es circuitos y poder de memoria. xD

    Yo estoy leyendo el mismo libro y también me hizo ver mi pasado dandome cuenta de esos pequeños detalles que marcaron la diferencia con el resto.

    Es similar al tuyo pero no tuve tanta accesibilidad como tú con libros (cuanto habría dado por un libro de esos de niño). Empeza haciendo dibujos en DOS con puros códigos ASCII a los 7 años (que buenos tiempos), luego tenía muchas revista de computación y algunas de videojuegos que trajo mi tio (nunca supe como las consiguió porque el es un ajedrecista), me ayudaron a tener más curiosidad hacia las PCs y programas. Paso el tiempo y encontré en una PC de un amigo mayor un programilla llamado Qbasic y pase muchas horas jugando al GORILLAS.BAS hasta darme cuenta del código detras de él, lastima que en mis intentos por modificarlo lo arruine :P . Cuando terminé la secundaria no sabía que seguir estudiando y un amigo que empezo a estudiar en un instituto me mostro el Visual Basic 6 y lo fácil que era crear archivos .EXE. Fue así como empezé a meterme en el código, algoritmos y era mejor que mi amigo que estudiaba xD y seguí esa carrera y tuve ventaja frente a los demás. Incluso cuando deje los estudios por problemas económicos en casa continue aprendiendo gracias al Internet y me enganche de alguna manera a un Area en ese instituto donde ya no estudiaba :D . Después de unos meses me anime a trabajar y conocí Actionscript y hasta ahora :) .

    Estoy muy contento con lo que aprendí por mi mismo, no rendirme y salir adelante en lo que me apasionó desde pequeño. He ganado grandes amigos en el camino, de forma personal o solo por Internet gracias a Cristalab.

    Terminé escribiendo un comentario igual de grande que tus artículos XD.

    Es un gusto conocerte y compartir muchas cosas en común :) (sobretodo animes u.u).

    Ëxitos!

  2. xklibur dijo el el 16 de January a las 11:53 pm

    Ahhrg, Otaku sí es rosa :S.

    Yo tuve también una computadora a temprana edad pero no me dejaban usarla mucho >_<. A mi hermano sí porque era el mayor…y terminó estudiando eso. Mi vida giró en torno a muchas actividades y creo que me dedico a todas esas vertientes, así que mi explicación sería más larga que el post de Yari y haría que el blog se consumiera.

    Lo curioso es que Yari empezó a temprana edad, tuvo acceso a tantas cosas y aún no ha hecho nada genial…y terminó siendo largo y convencional. *Espera que haga algo grandioso para decir que ella es su amiga del alma XD

  3. Alvaro Pereyra dijo el el 17 de January a las 12:05 am

    @otaku Rzo: Genial conocer tu historia también. Gorillas.bas también es un viejo conocido mío. Lo modificaba para ver como tener una mejor ruta, modifiqué los gráficos y al final terminé malográndolo también :P. Definitivamente siempre hay cosas que nos marcan o que nos hacen “diferentes”.

    @Xklibur U_U He hecho muchas cosas geniales. Empecé a trabajar a los 15 años, fundé una empresa que sigue creciendo, he participado en varios proyectos c00l y me siento feliz creando cosas nuevas y aprendiendo nuevas tecnologías. Sólo me falta tener mucho dinero XD

  4. Pley dijo el el 17 de January a las 12:17 am

    Creo que todos empezamos siguiendo nuestros sentimientos a algo que nos gusta y dependiendo de las ganas, pasion y otros factores sacamos mayores provecho. Caso de Yari tuvo muchas ventajas, lo curioso es que no las explota a sabiendas que puede hacerlo, ahi entra otro factor cuando uno entra a estudiar algo desde temprano y es que pierde el sentido de socializar, es decir, los tiempos de niño o joven de conocer amigos, jugar entre otras cosas dejamos de hacer y el resto con los años se va haciendo frecuente.

  5. Alvaro Pereyra dijo el el 17 de January a las 12:20 am

    @Pley: Ojo que en el post dejé de describir muchas cosas. Desde amigos (aunque si mencioné a mi mejor amigo ahí) hasta personas que influenciaron mucho en mí (profesores que se volvieron amigos, uno que se volvió un socio de la empresa).

    Socializar es algo básico para el desarrollo de una persona, tanto como en el aspecto personal, como en el profesional, y creo que es algo muy importante para seguir avanzando. Pero ese es tema de otro post :)

  6. Otaku RzO dijo el el 17 de January a las 12:22 am

    @xklibur >_<

  7. Manuelito Vidarte dijo el el 17 de January a las 8:52 am

    Conste que estoy comentando porque Álvaro me tiene amenazado con iniciar un ataque zombie a mi PC para detectar la ruta secreta donde guardo mis archivos pr0n >.<
    Sin duda comparto mucho de lo escrito por Yari y sus reflexiones a raíz de esa lectura.
    Mi reflexión es que somos como las “semillas del sembrador” todos tenemos talentos pero caemos en tierras diferentes.
    Algunos ponemos como paradigma del éxito que “la suerte no existe, uno se la hace”, sin duda llevado por el otro paradigma de “para alcanzar el éxito hay que esforzarse”, claro la parte que no se menciona es que no siempre es así y me da desconfianza que siempre te lo mencionen en esas empresas donde detrás hay una estregia de productividad y ganancia :P
    En resumen, si caemos en tierra fertil (familia, entorno, sociedad), podremos encontrar siempre un resquicio donde crecer y florecer.
    También me trae a la mente una frase que creo que escuché en una película: “uno no es por las decisiones que toma” o algo así.
    Es por eso que siempre me embarga un sentimiento de agradecimiento a aquellas personas de las que puedo aprender algo, ya sea por la parte profesional y mejor aún por la parte personal, pues la actitud ante la vida es la que nos vale para salir adelante…ah! y el dolor del esfuerzo (el golpe enseña)
    Ya me puse muy filosófico, sólo espero que valga mi esfuerzo y tenga suerte :)
    y…. SUERTE A TODOS!
    Me avisan si se convierten en millonarios programando ^^

  8. manuel vidarte dijo el el 17 de January a las 9:00 am

    fe de erratas: era “uno ES por las decisiones que toma” señor editor Yari, apruebe la corrección, tenkiu

  9. Dientuki dijo el el 17 de January a las 11:46 am

    Comentado, luego cuando lo termine de leer comento algo más acorde

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