ir al contenido

Los clientes siempre pierden la razón

Publicado hoy

La frase que acompaña este artículo es una que continuamente usamos en mi empresa. Cuando se la comenté a un amigo hace un tiempo, éste, sorprendido, me comentaba que cómo era posible que pensara así. Para él, la premisa de "El cliente siempre tiene la razón" era totalmente válida y el principal argumento que me presentaba era que dependía de los clientes porque estos eran los que le pagaban.

Discrepo con esa afirmación. Ciertamente, existen muchos mercados donde esa máxima puede ser cierta, pero el problema de la misma es que sugiere que los clientes saben claramente lo que quieren y esto es una situación que rara vez sucede. Hace un tiempo hablé de algunos tipos de clientes que uno podía encontrar y tal vez una característica común de varios de ellos era la falta de ideas claras sobre qué necesitan.

Esto no debe ser tomado de manera negativa, claro está. Nosotros mismos somos clientes y consumidores en diversas ocasiones del día, y en muchas de ellas, no sabemos qué queremos y qué necesitamos. Vayamos al médico por alguna dolencia, y terminaremos descubriendo que ese dolor de muelas es el que causaba los dolores de espalda que nos aquejaban. Tratemos de dar consejos a los que reparan nuestra conexión eléctrica o las tuberías, y veamos cuantas veces acertamos.

En términos prácticos, es un tema de leverage; de quién tiene el mayor peso en una relación (inicialmente) asimétrica de poder. El pensamiento inicial nos llevaría a considerar que lo tendrían los clientes, al ser estos los que finalmente entregaran una recompensa por nuestro labor. Pero no necesariamente. Son los clientes los que se benefician de nuestras habilidades, y nuestra capacidad de guiarlos a la mejor solución, y demostrarles los caminos apropiados para ayudarlos.

Responder de esa manera nos hace lidear con mucha más responsabilidad, claro está. Y es muchas veces más fácil simplemente aceptar cada requerimiento y cambio en lugar de considerarlo cuidadosamente y saber cuando decir no. Es más sencillo y menos complejo, y tal vez puedas dormir unas horas más cada día. Tal vez incluso "no pase nada" durante un tiempo, pero estarás dando una falsa sensación de seguridad.

Eventualmente, de una u otra manera, verás que el proyecto no tiene mucho sentido ya para ti:


<embed src="http://www.youtube.com/v/kU9YeOQm3Y0&hl=en&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed>

Saber decir que no, respaldar una actitud (con hechos) y una idea que tengamos no es una actitud de desacato. Es una faceta de ser profesional, de preocuparnos en no dar la solución sencilla, si no la mejor. De demostrar que la inversión que han hecho en nuestros servicios valió la pena y no simplemente alquilaron por un tiempo a alguien que sólo asienta y acepte; y esto, finalmente, es lo que un cliente satisfecho busca.

No temamos a defender una posición, a negarnos a aceptar algún cambio si sabemos que de otro modo, estará este afectando el resultado de nuestra labor. Tampoco temamos aceptar cuando nos equivocamos, y sepamos buscar compromisos entre las ideas que pueden existir. Cada proyecto es distinto y debe ser enfocado acorde.

Tener una actitud no es un error, como tampoco lo es defender nuestros conocimientos y expertise de un tema; un cliente inteligente la valorará en mucho y confiará en nuestro trabajo mucho más. Existirán otros, claro está, que pueden tomarlo negativamente, ¡una rebeldía!, ¡un desacato!. Ya es decisión de cada uno determinar si nos interesa empezar una relación laboral con ellos o si no es mejor orientarnos a mejores experiencias

Apuntes similares

Comentarios

3 comentarios. Deja el tuyo

  1. XKlibur dijo el el 27 de July a las 4:35 pm

    Me gustó mucho tú artículo Yari.

    El cliente no siempre sabe lo que quiere y el desconocimiento de muchas cosas que no son su área limitan su visión de lo que desea. Muchos son incapaces de contradecir sus exigencias aunque las vean erróneas por no perder un cliente (dinero).

  2. Kaminas dijo el el 29 de July a las 10:04 am

    Como bien lo mencionas, el cliente rara vez sabe lo que quiere, y esto se remonta a los tiempos de nuestra adolescencia cuando no sabíamos que escoger, si pasar una materia o pasar la otra, si salir con la rubia o la morena. Es cuestión de a) Costumbre porque siempre ha hecho las cosas así, b) Idiosincracia porque generalmente aunque a veces está consciente de que ni él mismo sabe lo que quiere, si está convencido y cree que lo que él ha dicho es lo mejor dentro de lo peor y c) Orgullo propio porque nadie desea ser contradecido, ni que su idea sea relegada o incluso tocada (y estos son los peores), para el cliente lo que él dice es casí sagrado y ha crecido con esa mentira máxima del Marketing que tu mismo mencionas.

  3. manolo dijo el el 17 de August a las 5:30 am

    Mi papá es así. Siempre cree tener la razón. Ayer por ejemplo me pidio que agregara 2300ms a los espacios entre los timbres (rings) del teléfono ya que según él provocara un efecto psicologico en sus clientes haciendoles creer que esperan menos tiempo del que en verdad esperan antes de que se les conteste.

    Le dije que solo se van a desesperar y… casi me pone una pistola para obligarme.

    Afortunadamente no trabajo para él.

Comentar

(*)

(*)


* (obligatorio)



developer-at-work

Developer At Work es un blog de Alvaro Pereyra Rabanal

Puedes contactarme a mi dirección electrónica alvaro.pereyra@srdperu.com, agregame a twitter o visitar el sitio de mi empresa srdperu.

Algunos derechos reservados, 2009. Un proyecto SRDPERU