Comunidad de diseño web y desarrollo en internet

Opera en el vacío - Capítulo 3

Como odio esa maldita gravedad.

He vivido en el espacio desde los 15 años, cuando me uní a la Flota de los Tres Soles. En parte, porque salir de este maldito planeta donde estoy atrapado ahora, era mi sueño y en parte, porque no tuve otra opción. Rashya entró en movilización a causa de la guerra y yo, como desempleado, pasé a ser el Soldado Edward Lorentz. Hace 21 años ya.

No es que no baje a los planetas, si no lo hiciera no podría hacer negocios, pero la mayor parte del tiempo estoy volando. Los músculos cambian, por más que hagas ejercicio. Y... y el sexo...

Synapse esta lleno de artículos al respecto, pero hasta que no lo experimentas no entiendes lo que es. En tierra, siempre hay alguien encima, siempre hay músculos apretando otros músculos, dejando dolores, moretones, cortando el paso de sangre en las venas. La creatividad esta coartada a un universo en dos dimensiones. No entiendo como la humanidad pudo desarrollarse en tal ambiente hostil... y a eso le llaman “placer”. Para colmo, en la mañana, la gravedad me partió la nariz; solamente hay razones para odiarla.

Son las 7:02:62, en unos 40 minutos anochecerá y la petición que publiqué en ese sitio de anuncios por un mecánico aun no ha tenido respuesta. Aunque la computadora me dice que he recibido doce mil propuestas de cambio de sexo, de herencias adjudicadas por un lejano pariente muerto de Salfen, de “free r0b0tix 1mplants” y demás spam. Es increíble como ahora, cualquier empresa que haga un filtro de spam más poderoso que el anterior, se vuelve rica en segundos. No valió de mucho que la “Ley de protección de datos de Auros”, impusiera la muerte por turba iracunda a los spammers. Hay cosas que nunca mueren.

Caí por falta de combustible en el océano divisor de Rashya. Aun no puedo creer que haya sobrevivido el impacto. Todo por un cable roto en el sistema de emergencia de mi nave. Mi anticuado escudo metálico salvó mi vida, resistiendo milagrosamente un golpe contra el agua a dos mil metros por segundo. Ahora estoy en el fondo del mar, en territorio del continente De Arriba. Mi nave ya está llena de agua, por lo que tengo suficiente hidrógeno para despegar. Pero con el daño actual del escudo, un meteorito de 10 centímetros me aniquilaría cuando esté en vuelo.

La pantalla central me saca del aburrimiento mostrándome un mensaje. Es una nave de guerra con insignias De Arriba, solicitando a mi nave enlace de comunicación. ¿Pero que tipo de idiota baja en una nave al fondo del océano solo por mí?

Palmeo los controles de mando y autorizo el enlace. El rostro cansado de un oficial de la policía De Arriba aparece, visiblemente malhumorado.

- Soy el Sargento Valdebenito de la Guardia De Arriba. Usted entró ilegalmente a la atmósfera de Rashya, sin reportarse en el Puerto Espacial en orbita. Apague sus motores y prepárese para ser abordado.

No sabia que las patrullas policiales de ahora pudieron navegar tan bien bajo el agua.
¿Que tan bien funcionarán mis turbinas atmosféricas en una persecución submarina?

- Hey, este es un aterrizaje de emergencia - le respondo -. Legal de acuerdo a mi situación. Me quede sin combustible en la orbita de Rashya y mi nave entro en curso de colisión atraída por su gravedad, creo que puede verlo por el estado de mi escudo.
- Hemos visto este truco antes, lo usan los contrabandistas Salfenos. Sí no tiene nada que esconder no tendría de que preocuparse, requisaremos su bahía de carga.

Y he ahí el problema, por lo que mientras él hablaba, ya había calentado las turbinas y arranque tan rápido como pude. En el agua no funcionan sus armas, por lo que tengo ventaja. No contaba con el estallido que sentí a la derecha, donde un misil había impactado una formación de corales, ¿Qué tipo de policía lleva misiles en su nave? ¿Aun usan misiles en Rashya?

- Solo me preparo a salir del agua para enlazarnos. Es peligroso usar las escotillas de acoplamiento bajo el agua - le dije, esperando que razonara.

Escucho como su compañero de patrulla me da la razón. Por lo que su nave deja de perseguirme. Muevo los restos del escudo de mi Gigas como una aleta dorsal. La nave gira en el agua y cambia de curso, con impulso completo, hacia la parte del mar del continente De Abajo. Cruzarlo para ellos, significaría romper 42 tratados de soberanía y paz.

A salvo, salgo del mar y vuelo suavemente sobre el desierto. Estaciono la nave, detrás de las dunas, mientras espero que alguien me contacte.

“Tienes correo” dice esa masculina voz de mi nave, le diré al mecánico que la cambie en cuanto repare el escudo. Un correo cifrado con mi llave biolográfica, ¿Será un trabajo?
Escupo en el oxidado lector de ADN y la computadora se encarga de descifrar el mensaje
-------------------------------
De: “Eus Fyodor [Ingeniero Mecánico]” eus.fyodor@rashics.com.rashya
[HoloID] 141592654

Para: “Edward Lorentz” ed.loren@anon.crypulsar.vacuum
[HoloID] 718281828

Asunto: <<¿Un escudo de acero?...>>
-------------------------------


Una cara vieja aparece en mi pantalla. De unos 50 años, con un bigote ridículo y vistiendo un sucio delantal. Esta burlándose de mí.

-------------------------------
[Correo electrónico cifrado con llave biolográfica]

¡Por la galaxia entera!, no puedo parar de reír. ¿Cómo alguien se atreve aun a volar un Gigas con escudos acerados?
Envíame las coordenadas de tu posición y si estas en tierra De Abajo, mi taller ira a donde estés; creo ser el único en este planeta capaz de arreglar tu cáscara flotante.

PD. Apuesto a que es de esos escudos que en emergencias hay que bajar manualmente tras romper los hidráulicos, jajaja.

[Fin del cifrado]
-------------------------------

¡Por los Tres Soles! Un ingeniero idiota... Pero no tengo opción, es el único que respondió mi pedido.

Una hora después, ya entrada la noche, estoy de pie en el hangar de Eus; gerente y único empleado de “Rashics Inc.”.

Vive con su hija, en el hangar flotante de Rashics. Ella me mira de lejos, curiosa, con sus grisáceos ojos violeta. Es bonita, unos 13 años, un cabello largo color caramelo, usa un vestido morfo-ajustable en configuración “Gotica”, negro y lleno de encajes en cada suave borde. Presumo que lleva un arma disimulada en los encajes y reviso el cuchillo de mi cinturón... Maldita paranoia.

El hangar es tan amplio y vacío, que el gotear constante del congelante que usa Eus para reparar el escudo, es un eco eterno que solo se mezcla con su risa incontenible. Riéndose de mi escudo y ofreciéndome uno fotónico por el mismo precio.

Me canso y busco donde sentarme, pero solo hay rotores, metal torcido y basura espacial tirada en el suelo. Termino sentado en algo tan deforme que parece las partes rotas de un robot sexual.

- Son las partes rotas de un robot sexual - me responde el mecánico.

La niña se acerca a mí sin despegar su mirada de mis ojos, con actitud inocente y divertida. Al acercarse a un metro de distancia, se agacha y me mira de frente.

- Hola, ¿Cómo te llamas? - dice una voz confirma su edad.
- Edward Lorentz.
- Fyona - me responde, como sí le hubiera preguntado.

La niña se cansa de estar agachada y se sienta a mi lado. Un poco inquieto y con la guardia baja, espero impaciente a que Eus termine el trabajo.

- ¿Y vives solo en tu nave? - pregunta ella.
- Si, hace tiempo. - le respondo sin interés.
- Pero es una fragata Gigas, ¿No?, de esas con tripulación para 8 personas.
- Vivo solo.
- ¿Tienes novia?
- Eh... Estoy divorciado.
- Oh entiendo, ¿Eres un perdedor entonces?
- ¡Que car...

Eus vuelve a reírse frenéticamente por las palabras de su hija, mientras baja laboriosamente de lo alto del escudo. Estoy fastidiado.

El trabajo esta hecho y Eus se dirige a su oficina. Intento ponerme de pie pero su hija se abraza a mí y me susurra al oído.

- Ayúdame Edward, no sabes lo que él me hace, llevame contigo.

La desesperación en su voz es indudable, pero me llamó por mi nombre. Ella planeó todo desde el principio. La duda me inquieta pero no es mi problema, no conozco todas las facetas del asunto y no puedo quitarle a alguien su hija así como así.

- Ya esta listo su escudo, señor Lorentz, pero insisto en que debería dejarme cambiarlo por uno fotónico, hasta aceptaría ese suyo viejo como parte de pago - dice Eus, acercándose desde la oficina.

La niña aferra su cuerpo mas fuertemente a mi brazo, asustada. Eus queda a 10 metros de mí, observa la escena y se pone en guardia.

- Entiendo. Eres uno de esos. Quieres robarte a mi hija.
- ¿Qué!?, no, esto es...

No me da tiempo a hablar, el ingeniero lleva la mano atrás de su pantalón, “Tiene un arma” es mi primer pensamiento. Llevo mi mano a la hoja que llevo en el cinturón, mientras veo. Es... ¿Una L?, saca un trozo de acero en forma de L y lo apunta hacia mi, ¿Qué va a hacer, arrojármelo o usarlo como mazo?

Eus me mira desafiante, mientras, veo la punta de la L de metal. Es hueca y la otra parte de la L se ajusta a la mano. Cerca del dedo índice, la L de metal tiene algo que parece una pequeña palanca.

O actúo o me lanzará la cosa a la cara. Saco el cuchillo del cinturón y corro hacia él. Eus jala la pequeña palanca.

Una bola de plomo sale disparada de la punta de la L y ¿Atraviesa mi pierna?, si, me atravesó la pierna ¿Como infiernos hizo esa cosa para atravesarme la pierna?

Decido, dado el continuo chorro de sangre que sale de mi pierna, que es un arma de largo alcance y salto atrás del robot sexual, abrazando a la niña para que no resulte herida.

Ella grita, nos protegemos con los restos del robot mientras Eus sigue disparando frenéticamente. El ruido de las explosiones de su arma cesa tras haber disparado 7 veces. Eus mira disgustado su arma mientras dice algo así como “Maldito revolver”. Doy un bote por encima del robot sexual, apoyándome en mi pierna sana, hasta llegar a la altura de Eus. Tomo el brazo que sostiene su arma, lo rompo y apunto la L hacia el. Veo como un pequeño cilindro de metal, que al parecer trabó los mecanismos de su “revolver”, salta, haciendo que el arma dispare por vigésima vez. Otra esfera de plomo sale volando tras una sonora explosión. La esfera se encuentra frente a frente con el ojo derecho de Eus, lo atraviesa y sale por detrás de su cabeza.

En el segundo que transcurrió mientras el cadáver de Eus tocaba el suelo, note como en su muñeca izquierda llevaba una de esas pulseras móviles que ahora todo el mundo usa. Hace solo 100 años nadie las usaba y vivían felices, ahora nadie puede salir de casa sin ellas. En su micropantalla holográfica leo el aviso de emergencia. Debió llamar a la policía mientras nos disparaba.

Levanto del suelo a la niña, la tomo de la mano y corremos hacia la nave. Escucho afuera el rumor de motores, probablemente dos aeropatrullas. El dolor de mi pierna es insoportable, pero logro mantener el paso. Entro a la nave, cierro la escotilla de presión, atravieso la bahía de carga y subo junto a ella por las escaleras que llevan al comedor.

Le digo a Fyona que espere aquí, pero ella insiste en acompañarme. Llego al puente y ella se sienta en la silla del copiloto. Le advierto que la salida será violenta y que lo mejor es que baje los suspensores de la silla. Hundo mis manos en los controles de la nave y mi mente queda enlazada con todos los sistemas a bordo.

Enciendo las turbinas atmosféricas. Afuera escucho las aeropatrullas llegando. Fyona se levanta de la silla y se abraza a mi pierna derecha. Despego del hangar, rompiendo el techo de la construcción. Gracias a Eus, el escudo esta en perfectas condiciones.

El desierto se tiñe de blanco con los rayos del amanecer, la lechosa luz del sol de Rashya alumbra toda la cabina de mando mientras me elevo en vertical. Una de las pantallas muestra las 2 aeropatrullas persiguiéndome. La pantalla central parpadea con un mensaje de ellos, pidiéndome frenar. Borro el mensaje y me concentro en el terreno.

- Se que estas asustada - le digo a Fyona -. Pero para escapar de este planeta tenemos que elevarnos a 16 kilómetros por segundo. La silla de copiloto es más segura que abrazarte a mi pierna.
- No estaba abrazada, hacia presión sobre tu herida - Responde un poco molesta. Anuda una cinta de su vestido a mi herida y vuelve a la silla del copiloto.

Apunto la nariz de la nave hacia el cielo y enciendo los jets de las turbinas. Atrás, escucho el ronroneo del motor espacial, listo a arrancar.

Las aeropatrullas son rápidas y empiezan a dispararnos. Me muevo un poco para evadir sus fotoimpulsos. No podrán darnos un impacto directo.

La pantalla central me informa que las aeropatrullas están cargando de energía una onda de tracción para capturarme, me concentro en salir de la atmósfera y escucho la entrecortada respiración de Fyona.

Me lanzan un misil de carga estática. Hago un esfuerzo terrible por desplegar los frenos de la turbina izquierda, empujando el pedal con mi pierna herida. Logro aplicar suficiente fuerza al pedal al tiempo de que el misil roza la coraza de la nave. El freno hace que la nave dé un giro en el aire que me marea, pero logro estabilizarla a tiempo de que siga en curso de salida.

Estoy cerca de la velocidad de escape, pero el giro hizo que las aeropatrullas me alcanzaran. Una pantalla detecta un tercer vehículo aproximándose, es una nave de combate de alta velocidad, tipo Valkiria, es, ¿Rena!?, ¿Rena Von Volfied!?

Veo en la pantalla como Rena dispara y destruye una de las aeropatrullas, tomada por sorpresa. La otra patrulla me lanza un segundo misil, antes de cambiar de curso y enfrentarse contra la Valkiria.

“Eres solo mío, Edward” dice un mensaje en la pantalla central. Esa maldita psicótica no me va a dejar en paz jamás.

Alejo de mi mente el shock de encontrarme a Rena aquí y continúo concentrado en el ascenso. No pude evadir ese último misil, que me impacta en un costado. La pantalla central no informa de daños graves, hay soporte de vida y los motores funcionan.

Fyona me dice que un disparo dañó una de las alas de la Valkiria, pero mi concentración esta en el cielo. Siento como, poco a poco, la aplastante fuerza de salida deja de presionarme el pecho y mi cuerpo se separa ligeramente de la silla. Estoy de nuevo en el vacío.

¿Sabes SQL? ¿No-SQL? Aprende MySQL, PostgreSQL, MongoDB, Redis y más con el Curso Profesional de Bases de Datos que empieza el martes, en vivo.

Publica tu comentario

o puedes...

¿Estás registrado en Cristalab y quieres
publicar tu URL y avatar?

¿No estás registrado aún pero quieres hacerlo antes de publicar tu comentario?

Registrate