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Opera en el vacío - Acto 9

La tecnología ha sido terror e inspiración de las personas desde que un incauto pensó que mover el metal con vapor sería una buena idea. Pero a pesar de los grandes errores de nuestros antepasados, las cosas no han ido tan mal. Una guerra por allí, una destrucción planetaria por allá, todo para llegar a una raza consolidada a lo largo del universo conocido.

Sin embargo, esta no es la historia de las guerras, sino de ese incauto y cómo su legado prevalece hasta hoy.

Cuatro tecnologías ayudaron a la expansión de la especie. Los saltos hiperespaciales, la terraformación, los robots sexuales y la computación neurosensible. Aunque de este último se tienen sus dudas.

Así como ocurre con la figura mitológica de Dios, la humanidad siempre ha tenido un problema con su creación. La computación siempre se resistió a unirse a la vida cotidiana debido a la visión con la que fue concebida. Porque siendo sinceros, ¿Cuántos de los usuarios de dotGaia entienden que un qubit es un estado cuántico en un espacio complejo vectorial bidimensional? No hay necesidad de responder.

Los sistemas neurosensibles fueron pensados como el medio que anularía la brecha entre la mente humana y los procesos informáticos. En la teoría, el único dispositivo de entrada será la mente y de acuerdo a tus pensamientos, las computadoras ejecutarán lo que tú quieras. En experimentos, las ratas, monos y sobre todo los chihuahuas controlaron exitosamente los programas diseñados para su uso. Nadie tuvo en cuenta que los animales tienen una capacidad de concentración infinitamente mayor a la de sus superiores en la cadena alimenticia.

Pídele a un mono que “piense” en mover un objeto en un holograma, dale una banana como recompensa y obtendrás lo que quieres. Pídele a un ser humano que dibuje una línea recta en una pantalla y obtendrás un caótico mar de líneas sin sentido a medida que esa persona piensa en sus deudas, lo buena que está la doctora que le acompaña en el experimento y qué tan rica estará la banana.

Se creó un filtro que elimina el “ruido mental” de los usuarios. Éste descarta las neurotransmisiones inconscientes, haciendo que sólo las órdenes reales fueran usadas por cada programa. El problema era que requería que el usuario se acostumbrara a “pensar” para la máquina. Las ventas de los primeros adaptadores con el sistema de filtros fueron un fracaso terrible.

Al final, decidieron incluir un sistema heurístico que reconociera por sí mismo una orden real de un estúpido pensamiento furtivo humano, creando así la máquina definitiva.

De cualquier manera la gente no lo aceptó, argumentando que los botones de oprimir eran mucho mejores, que el valor humano en la “enseñanza del uso de la tecnología” se perdería y demás muestras de que, aunque la naturaleza diga lo contrario, el homo sapiens no es la especie mejor adaptable a los cambios. Un destacamento de Soldados de Marketing termino posicionando el producto con campañas de “Si un mono puede hacerlo, ¿Por qué no usted?”. No sólo dispararon las ventas de estas interfaces, sino también las de monos entrenados.

Los adaptadores se vendieron en un inicio como dos diodos conectados en la sien del usuario, pero pronto los Soldados de Marketing llevaron su Equipo de Persuasión a las plantas de producción. Allí “recomendaron” al grupo de ingeniería que mejorara la situación. Ahora existen pequeñas superficies suaves donde se posan las manos o el dedo índice para que las ordenes mentales puedan fluir a los dispositivos.

Su éxito se basó, obviamente, en lo poco que el usuario debe pensar. Decías a tu mente “abrir programa de redacción” y una hoja en blanco se materializaba frente a tu rostro, luego pensabas en las palabras y ya podías escribir lo que quisieras.

Pero no era un buen sistema para el manejo de vehículos. Estos requieren siempre la máxima atención de parte del piloto y con un sistema neurosensible, los errores humanos estaban a la orden del día. Se implementó una inteligencia automatizada que separaba órdenes no peligrosas de aquellas que desafiaban toda lógica y estándares de estupidez. Aún hoy sigue funcionando pero todos tememos el día en que la idiotez sea inseparable de la realidad.

El accidente más famoso ocurrió en la primera nave comercial con una interfaz mental. Un vuelo normal del planeta Auros a Lumen, con 97 pasajeros, que al hacer el salto hiperespacial aparecieron a diez mil kilómetros del conocido Tercer Sol. Una muerte inmediata.

Para aquellos que no lo conozcan, el salto hiperespacial es el camino más rápido para viajar de un punto a otro del universo. Hiperconductores distorsionan el espacio tiempo alrededor de la nave para crear una curva que pega momentáneamente, a nivel de una cuarta dimensión, un punto del espacio con otro, logrando algo similar a una teletransportación instantánea. Como esto es normalmente muy complicado, lo explicaremos de manera simple.

Nuestro universo es una pizza de carnes. En el universo hay planetas, como los trozos de carne y hay naves, como los trozos de jamón. Queremos mover el jamón de su posición actual hacía un trozo de carne lejano al otro lado de la pizza, sin que sea el jamón el que se mueva, porque, por ejemplo, es muy costoso impulsar el jamón a tanta distancia (Sin contar asqueroso). Doblaremos la propia pizza por la mitad de modo que el jamón se encuentre con la carne del otro lado. De esta manera logramos mover en un instante el jamón espacial de posición en el universo de la pizza hacía el planeta carne.

Esta investigación, originada en el supuesto planeta original, permitió comercializar el “Generador de Curvatura Hiperespacial”, una serie de motores que forjaban un campo de distorsión gravitacional alrededor de una nave, “generando” la curva en el espacio para el salto. El problema, aún sin resolver, es que no puede haber ninguna fuerza de gravedad externa que interfiera con el salto. Si el caso se diera, la nave y todo dentro del campo de distorsión inicial podría ser desintegrado o simplemente desfigurado debido a la fuerte descompensación de fuerzas que ocurriría dentro. Los pioneros científicos que experimentaron con el fenómeno lo describían como “Ser aplastado por un asteroide de dos kilómetros”.

De modo que, para poder “saltar”, era necesario salir del campo gravitacional de cualquier estrella, planeta o fenómeno espacial que atraiga cosas. Esa es la razón de la existencia de los impulsores espaciales. Motores relativistas de velocidad sub-luz que, en términos sencillos, vuelan muy rápido. Una vez en los límites externos de un sistema solar, el salto es posible.

Aunque ahora cualquiera puede fabricar un generador de curvatura con herramientas caseras y mucho tiempo libre, la tecnología de los sistemas neurosensibles es de tal complejidad que sólo un puñado de empresas la vende como sistema operativo. Xenos Inc. es la más exitosa de estas empresas, comercializando su sistema en todo tipo de dispositivos. Desde pulseras móviles hasta computadoras de navegación a bordo de naves.

Xenos debe su éxito, en gran parte, a sus impresionantes campañas de marketing invasivo. Muestra sus productos como tecnología jamás vista. Roba ideas frescas de compañías menores, sea comprándolas o usando su famoso equipo de triples espías. Persuade a los gobiernos de usar su marca en todos los insumos. Incluso se rumorea que gran parte del congreso es accionista de Xenos.

Pero nada de esto sería posible sin un poco de innovación de su parte. Sus creaciones armamentistas y su alianza con la Flota Internacional fueron claves en la victoria de la última guerra. Armas geniales, una detrás de la otra, acabaron con la coalición de la Flota de los Tres Soles, que jamás pudo saber que seguiría. Esto, sumado a la fuerte protección de secretos que Xenos siempre ha practicado, llevo a la empresa a su consolidación como monopolio y a la elevación como imperio de la Flota Internacional, transformada en congreso.

Claro que hubo intentos de espionaje. Soldados de elite intentaban estoicamente, uno tras otro, lograr robar algún prototipo de sus adelantos. Pero ninguno regresaba, creando la leyenda de un pequeño grupo de personas encargados de la seguridad dentro de la empresa. Mercenarios sólo usados en casos extremos de manera extraoficial. Los llaman Cobradores.

Estos personajes son héroes e iconos asesinos de muchas comunidades oscuras del Synapse. Visten trajes más costosos que un año de salario de un funcionario del congreso. Portan espadas cristalinas como el agua. Vuelan en Xenos Dragoon tan fuertes que podrían enfrentar por una semana entera un escuadrón de las Fuerzas de Paz.

El exhibicionismo de estos mercenarios ha comprometido más de una vez la transparencia de la empresa que representan. Destrucción de estaciones comerciales. Asesinato frente a cientos de testigos en las calles de Atenas, en Lumen. Explosión de las líneas de producción de conocidas fábricas rivales de Xenos. La policía no se atreve a tocarlos, la Fuerza de Paz los ignora y la gente que los ve de lejos se aleja tan rápido como puede. Todos saben que el congreso tiene tratos sucios con ellos, pero nadie lo dice en voz alta. Son tan admirables que parece increíble que un solo socio de la Federación de Comercio se haya escapado de sus manos.

La leyenda de este personaje se reforzó hace dos días, con la creación en dotGaia de un artículo donde esa misma persona sobrevivía a un impacto contra el planeta Rashya. Un desconocido, supuesto sobreviviente a Rashya y supuesto sobreviviente a Los Cobradores.

Ahora mismo, billones de personas alrededor del universo están conectadas a la red de la Federación de Comercio, porque una de sus naves asegura haber visto un Dragoon hacer un salto hiperespacial camino a Rashya, completamente armado y a toda velocidad. Las apuestas están a favor de Los Cobradores, pero hay quienes se arriesgan a pensar que una sola persona aun tiene la fuerza de enfrentar a la corporación. Entre ellos, alguien creo una campaña de apoyo a este héroe instantáneo. El éxito fue inmediato y las donaciones de sus seguidores fluyen sin parar.

El líder, conocido en Synapse como “Axe (Hacha) Jiménez”, se ha vuelto instantáneamente rico con su idea y ha elevado las críticas de aquellos que saben cómo hacerse escuchar en Synapse pero no tuvieron una idea tan buena como la de él. Sin embargo, no todo es una fachada para hacer dinero. Él es conciente de que el encuentro con Los Cobradores es inevitable. Él sabe que su héroe podría perder y que necesita toda la ayuda disponible. Él sabe que este héroe sirve a una causa mayor que él mismo no comprende. Él dirige esa causa. Por eso en su comunidad, lo primero que ves al conectarte es su lema, en grandes avisos de neón virtual.

“Demostraremos que la historia se equivoca al decir que a la humanidad no le importa la humanidad”.

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