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Opera en el vacío - Capítulo 21. Final.

Para la naturaleza era otro día más. Algunas supernovas nuevas, un par de soles se convirtieron en enanas blancas, dos galaxias colisionaron y un agujero negro succionó por error una nebulosa con la forma exacta del ADN humano. A la naturaleza no le podía importar menos que ese fuera el día final de una gran guerra de la humanidad.

Ese día, Edward Lorentz, comerciante, ingeniero, cocinero y soldado, apuntaba un arma a la cabeza de su oficial al mando, jefe, mentor y mejor amigo.

- Esta base es un asteroide gigante. Usando múltiples GEG, lo estrellarás contra la superficie de Xenum - dijo Fyona, analizando la situación.
- Sí. Sólo tengo que dar la orden y todo ocurrirá en un instante. Los Persephone, Xenum, todo - respondió Axe.
- ¿Ni mi plan te hizo cambiar de idea?
- ¿Cómo supiste de antemano todo, Ed?

Axe nunca le decía “Ed”.

- Le contaste todo a Cris. Tu plan maestro, que tomaría años. Destruir selectivamente ciudades, continentes e incluso planetas, usando asteroides impulsados por el cañón gravitico. Acabar con Xenos incinerando la última fábrica, el último ser vivo relacionado.
- Y a Cris no le gustó y escapó, abandonándote en el proceso.
- No necesitas quemar un planeta.
- ¿No hicieron eso mismo ellos? Tu viviste la guerra, Ed. No fue la Flota en su locura, sino Xenos y sus malditos misiles los que incendiaron el cielo y aniquilaron Maia. Si no fuera porque tu y yo sacrificamos a Opera, habrían acabado con Auros también.
- No vas a destruir Xenum, Axe.
- No tienes como pararme, Ed. Una orden y todo se fue al infierno.
- Un disparo y tú te vas allá. No necesitas esto, Axe. Destruir los hubs acabará con Xenos.
- ¿A qué precio, Edward? Xenos y yo podemos perder las naves con GEG, pero siguen teniendo una armada inmensa. La guerra regular nos llevaría años antes de firmar un tratado de paz, mucho menos definir un ganador. ¿Sabes cuantas vidas se perderían si no destruyo a Xenos en un solo golpe?
- ¡Las personas de Xenum no son combatientes! - dijo Fyona -. Nadie elige donde nacer.
- Tú mismo me dijiste - agregó Ed -. Nuestros planetas habitables son el regalo de una vieja humanidad que arruinó su primer hogar. Hay otros caminos.
- No puedes ser tan inocente.
- No puedes ser como ellos.

Axe sonrió.

- Entonces hay esperanza.

Axe lanzó su mano a la terminal de mando, Ed disparó. El disparo atravesó el pecho de Axe, perforó un pulmón, rompió varias arterias, una costilla y la empuñadora de una vieja espada con la insignia “Opera”. Sin embargo, su mano alcanzó la terminal, su cerebro envió una señal y afuera, todas las estaciones saltaron a sus destinos. Al mismo tiempo, el gigante asteroide saltó a la orbita de Xenum, acelerado por el salto a una gran velocidad y en perfecto vector de colisión contra el planeta.

Fyona y Ed contemplaron la escena y el cuerpo de Axe en el suelo. Decidieron que lo mejor era escapar y corrieron a Opera. Axe dejó de fingir estar muerto y abrió sus ojos, viendo a su viejo amigo escapar de la base. Estaba muriendo de todas formas así que no tendría que fingir dentro de poco. Activó las pantallas de la base y vio como cientos de naves de Xenos trataban de estrellarse, dispararle, lo que sea para sacarlo de orbita. Sus cálculos habían sido perfectos. La masa del asteroide, inamovible. El impacto, inminente.

Se rió tanto como su pulmón perforado le permitió al ver otras naves tratar de usar el GEG para saltar fuera de Xenum, sólo para ser aplastadas por un salto hiperespacial ejecutado en una zona de gravedad. Sin el GEG, esas naves tendrían que escapar a mano y a menos que tuvieran motores subluz, como Opera, fallarían.

Recordó una canción que Rena escuchaba cuando quería concentrarse en batalla. Algo llamado “El vuelo de las valkirias”. Deseó estar en una valkiria ahora mismo y aunque odiara esa música, le traía el recuerdo a su mente de ser libre en el espacio. Volar y sentir las estrellas a su alrededor. En pocos segundos el asteroide entraría a la atmósfera y sabía que estaría muerto para entonces. ¿Qué tiene que hacer un hombre antes de morir? Axe estaba seguro de haberlo cubierto todo...

No. Olvidó escribirle al banco.

Con sus ultimas fuerzas, tomó un adaptador Synapse que guardaba en su pantalón y lo conectó a sus implantes. No había señal. Los malditos Persephone habían tenido éxito, pero lo habían dejado sin poder contactar al banco. Quizás usando la terminal podría conectarse manualmente, enviar un mensaje para que no le dieran su dinero a Edward, a Rena, a nadie. Mucho menos donarlo a la caridad. Quería que fuera guardado eternamente y jamás tocado. Era su dinero después de todo.

No, demasiado tarde. Mierda.

Axe murió.

Ed y Fyona fueron testigos en primera fila de la caída de Xenum. Tras alejarse una hora luz del planeta, vieron con los telescopios de la nave al asteroide besar el planeta. Una pared inmensa de agua se levantó alrededor del impacto y una nube negra daba fe de la explosión cataclismica que aniquiló todo lo vivo. Los escombros empezaron a formar un efecto Kessler alrededor de la orbita de Xenum, destruyendo los astilleros y naves alrededor. Opera grababa este evento una hora después de ocurrido y transmitía en video la experiencia por el Synapse a toda la galaxia, dando fin a una guerra más y haciendo a todos recordar los errores que jamás se debían cometer de nuevo.

El comerciante y la niña se abrazaban fuertemente en la mitad de la nada. En poco tiempo, Ed había recuperado y perdido a las dos personas más importantes de su vida. Aun así, en sus brazos, alguien más se aferraba a él recordándole que hay esperanza.


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Edward odiaba las mañanas. No es que hubiera una mañana o una tarde en la oscuridad del espacio, pero despertar sigue sintiéndose como “la mañana”. Decidió que no quería pensar e hizo lo mejor para lograrlo; enlazó el Synapse de su nave a la televisión de la Federación de Comercio y vio las noticias.

<<Un año después del final de la Guerra del GEG, somos testigos de las primeras elecciones para presidente de la Federación tras la muerte del presidente Axeliano Jiménez.

Aunque todo el Synapse creía que Edward Lorentz, héroe de guerra, sería el sucesor; este nunca se presentó como candidato. Rena Von Volfied es favorecida por las encuestas, pero su contrincante principal, Janis de Vries, la sigue de cerca.

Janis ha conseguido simpatizantes por ser la única sobreviviente al holocausto de Xenum y declararse doble agente de la Federación, infiltrada desde el final de la Guerra de los Tres Soles en Xenos. Muchos dudan de la verdad de su historia, pero eso no ha afectado su carrera.

Las elecciones contrastan con el lanzamiento de Esperanz...>>


Ed no lo soportó y apagó la transmisión ¿Cuándo lo dejarían en paz? Todos estuvieron de acuerdo en dejarlo decidir el destino de la fortuna de Axe, la cual empleó en la reconstrucción de Presea y reparación de todos los daños de la guerra. Caridad, tal como Axe lo habría odiado. Pero que lo quisieran de presidente era ridículo. Además ya era presidente de su propia empresa.

Un mensaje de Fyona lo sacó de su pelea mental con el universo

- ¿Durmiendo Ed? - le preguntó ella en una comunicación remota.
- Lo merezco. - respondió Ed.
- Claro que no. Recuerda que el congreso pidió explícitamente que “El Opera del Chef Edward” fuera el restaurante donde harían la gala de lanzamiento de su proyecto nuevo.
- Creo recordar que el jefe era yo y no tú ¿Por qué nunca me siento como el que manda?
- ¿Por qué para variar no llegas temprano esta vez?
- He llegado tarde todas las veces anteriores ¿Por qué aun siguen contratándome para estas cosas?
- Tengo algo que te despertará, mira las noticias de Rashya. Llega temprano.
- Sólo necesito un salto para llegar allá.
- Es tu excusa de siempre.

Fyona desapareció de las pantallas de Opera. Nada podía ser peor que lo que acababa de ver, así que enlazó el Synapse a la televisión y sufrió.

<<Hoy en nuestro especial de grandes ciudadanos de Rashya, hablaremos de Edward Lorentz. El héroe que evitó la destrucción de Maia y acabo con el régimen de Xenos en las dos guerras pasadas.

Actualmente Edward lidera la más grande cadenas de restaurantes de proteína gourmet naturalmente cocinada, con más de treinta platos tan famosos que incluso son servidos en el Congreso.

Junto a él está otro fruto de Rashya: Fyona Lorentz. Hija adoptiva de Edward y administradora del sistema más importante de distribución y comercio de la Federación. Usando una flota privada de fragatas Gigas construidas en un astillero en orbita de nuestro hermoso Rashya.

En las siguientes tres horas verem...>>


Al parecer sí podía ser peor. Edward tomó nota de insultar a Fyona la próxima vez que la viera y decidió que por una vez sería puntual. Saltó y el GEG a bordo de Opera lo llevó a la orbita de Auros. Varias personas se acoplaron a su nave-restaurante y asistieron a la cena de gala antes del lanzamiento del proyecto “Esperanza-1”.

- Te lo digo yo - le dijo un ingeniero borracho del proyecto a otro en una mesa del restaurante de Ed -. La galaxia es más perezosa desde que instalamos esa cosa gravitica en todas partes.
- Siempre con lo mismo, John - le respondió otro ingeniero -. Si no fuera porque ese tipo Axe publicó todo el GEG en el Synapse antes de joder a Xenum, nunca habríamos podido perfeccionar esa porquería y hacerla usable sin violar personas.
- Igual ya a nadie le gusta estar en el espacio. Todo es saltos inmediatos y odio por la microgravedad. Que encontráramos la solución al calculo de los GEG le quitó lo romántico a las operas espaciales. Todo el mundo ahora quiere esos cybercerebros con protección invasiva. Como si no hubiéramos arreglado la seguridad en los implantes.
- Recuerda que sin el GEG, Esperanza-1 sería imposible y tú serías un desempleado.

Ed había sido invitado como chef de honor al lanzamiento del proyecto, pero el no tenía idea de que se trataba. Aceptó al ver el dinero del contrato, lo que en la mayoría de los casos era suficiente. Esta vez, la curiosidad lo venció y decidió preguntar.

- ¿Qué es Esperanza-1?
- ¿No eres tu el Chef Edward? Esta proteína es deliciosa y si no fuera porque tengo sueldo de ingeniero, vendría a comer aquí mismo cada...
- Hey Dan - interrumpió su colega -. El hombre te preguntó algo.
- Ah claro. Pues es muy sencillo, Esperanza-1 es una nave colonizadora que gracias al GEG, es nuestro primer vehiculo capaz de llegar, en algunos... muchos años, a otra galaxia fuera de nuestra Vía Láctea. La espiral más cercana, Andrómeda.
- Je! - dijo el otro -. Hace dos años hacer eso serían las palabras de un loco enfermo. Hay que agradecerle a tu amigo genocida por esto.
- ¿Axe? - preguntó Ed.
- ¡Claro! Entre una galaxia y otra lo único que encuentras es espacio vacío, con nuestra tecnología anterior era imposible pensar si quiera en un viaje así. ¡Porque somos perezosos! Tardaríamos siglos en saltar hasta Andrómeda. Pero con el GEG descubrimos como minimizar esos saltos y usar...

Aquel ingeniero siguió explicando el funcionamiento de Esperanza-1 en el más doloroso detalle. Desde los saltos hasta la generación autorenovable de comida a bordo. Edward sabía mejor que nadie lo imposible de callar a un ingeniero y prefirió contemplar la vista panorámica de las paredes de Opera. A lo lejos, detrás del lado oscuro de Auros, una inmensa nave, más planeta que nave, encendía sus sistemas. Con millones de colonos a bordo, desapareció en un destello blanco que hizo a todos los asistentes a la gala aplaudir y llorar por el evento histórico. En tres puntos de la galaxia, tan alejados físicamente como unidos por la red, tres personas veían el momento. Rena en Presea, Fyona en Rashya y Edward en Auros, sonrieron.

Final

La naturaleza es el concepto encargado del universo, desde la apertura de una flor hasta la explosión de una supernova. Un día cometió el error de evolucionar la especie humana. Tras eso, todo se fue cuesta abajo. No tenían pelaje, entonces mataron animales para obtenerlo. No tenían branquias, pero evolucionaron hasta construir tanques de nitrógeno y submarinos. No tenían alas, hicieron aviones. Múltiples virus intentaron asesinarlos y aunque algunos estuvieron cerca, siempre lograban hacerse inmunes.

El ultimo juego de la naturaleza fue dejarlos encerrados en la misma roca donde nacieron, pero los cabrones evolucionaron ingenieros. Así empezó la era espacial de la humanidad. La naturaleza decidió ignorarlos, porque nunca podrían escapar de su galaxia. Nada puede viajar entre galaxias. Segura de si misma, la naturaleza se dedicó a seguir evolucionando otra especie inteligente. Esta vez no cometería los mismos errores. Buscó la galaxia espiral más cercana a la de los humanos e inició la reacción en cadena para crear una especie inteligente capaz de vivir en la superficie de las estrellas.

De todas formas, si la humanidad se volvía un problema, siempre podía pedirle a la naturaleza del otro universo abrir algunos agujeros negros en esa infestada vía láctea.

Nada de secuelas.

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