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Opera en el vacío - Capítulo 10

Un capitán se hunde con su nave.

- ¡Fyona, no cierres los ojos!
- ¡Los tengo abiertos!

Hace una hora, descubrí una nave militar haciendo un salto hiperespacial muy cerca de nosotros. Hace 40 minutos, Rena terminó de reprogramar su generador hiperespacial. En todo ese tiempo, la nave militar nos estuvo persiguiendo.

- Es un Dragoon

Dijo Rena cuando la vio en pantalla. Pero yo ya sabía quien era.

- Xenos

Ellos habían vuelto. Era obvio que lo harían algún día y... Ya entiendo. Fue mi suscripción a dotGaia. Al conectarme fue publicado que me estrellé en Rashya. Así me encontraron. Quizás no enviaron a los mismos de la última vez.

- Señor Edward Lorentz. Nos alegra volverlo a encontrar.

Enviaron a los mismos de la última vez.

- ¿Quién es? - pregunta Fyona a la pantalla.
- Fyona - Le digo -. Eso era un mensaje grabado, no un enlace.
- Es decir...
- Es decir, no te escuchan.
- ¿Quién es Shiro? - pregunta Rena.

Todos estamos reunidos en el puente, esperando que los impulsores de Opera sean más veloces que ese Dragoon.

- Cobradores de Xenos.
- Q.. ¿¡Qué hiciste con Xenos!?
- ¿Recuerdas a Cris, mi ex-esposa?, ella le robó cierto prototipo a Xen...
- ¿QUÉ LE ROBASTE A XENOS!? - Dicen ambas al unísono. Es tan bueno tener mujeres a bordo.
- Cris robó. Yo soy el cómplice que resultó implicado.
- ¿Te gusta tener a todo el universo en tu contra verdad? - Dice Rena -. No puedo imaginar cómo sigues con vida.
- Hay cosas más peligrosas que Xenos Inc.
- ¿A si?, dime tres.

Así termino la conversación.

- Fyona, abre un enlace con el Dragoon.
- ¿Para qué, para saludarlos?

A ninguna mujer le agrada mi pasado. No le respondo, pero de todas formas abre el enlace.

- Gigas Opera adelante - dice una voz femenina en el otro lado de la línea.
- ¡Mitsuki! - respondo.
- Edward, no creí que nos contactaras.
- Bueno, no pude resistir el volver a escucharte.

En la pantalla veo acercarse a Shiro.

- A escucharlos. - Aclaro -. A ambos.
- Y bien - Dice Shiro -. ¿Para que enlazaste?
- Hey Shiro. Sé que en el pasado tuvimos problemas. Discusiones.
- Sí, algunas opiniones encontradas.
- También está esa situación con las espadas. Esa herida jamás sanó en mi corazón.
- Creí que te habíamos dado en el estómago.
- Sí, me refería sentimen... bueno, ahora no importa. ¿No creen que sea momento de olvidarlo todo y dejar en el pasado nuestras diferencias?
- No tenemos diferencias - dice Shiro. - Tú nos caes bien.
- Y ustedes a mí. Ningún asesino que viniera por mi cabeza me había tratado antes con tanta gentileza.
- Ese es el problema de la gente - comenta Mitsuki -. No saben separar el trabajo de la amistad.
- Exacto. Al fin y al cabo, un cañón de impulsión gravítica no es algo importante. Seguro tienen un millón de prototipos similares en la red de Xenos.
- Pero el trabajo es el trabajo, Ed -. Agrega Shiro, mientras abraza el cuello de Mitsuki y acaricia el tsuka de su espada. -. Mira, ¿Qué tal si nos lo entregas y ya? Sólo te disparamos un poco para que parezca que el asunto quedó arreglado.
- ¿Entregarles el cañón? Eso fue hace más de un año Shiro. Ya no lo tengo en mi nave.
- Sí que lo tienes, desarmado y separado en los camarotes tres y seis de tu Opera. Además tienes dos pasajeras. ¿Dónde está Cris?
- Me dejó.
- Oh, lo lamento tanto - dijo Mitsuki -. Se veían bien juntos. ¿Por qué no vienes aqui?, trae a cenar a tus acompañantes.
- Lo siento Mitsuki, pero no me llevo bien con la gravedad artificial de los Dragoon. ¿Por qué mejor no suben ustedes a bordo de Opera? La bahía de carga esta un poco desordenada pero puedo ofrecerles algo de beber.
- Nos encantaría Ed. Tengo un gusto especial por las antigüedades - responde Shiro -. Prepara las compuertas de acoplamiento.

Cierro el enlace con el Dragoon y enciendo los retropropulsores para frenar la nave.

- ¿¡Los vas a dejar entrar!? - Dice Rena, aún en shock -. Nos van a matar.
- ¿Tenemos opción?, el cortador de plasma del Dragoon puede partir a Opera en dos.
- ¿Para que hacerlos subir? ¿Piensas emboscarlos en cuanto abran la escotilla de presión?
- No funcionaría con ellos, Rena. Ve a tu Valkiria, te necesito ahí.
- Rompiste el casco de mi Valkiria para que no escapara, ¿Lo recuerdas? Ella no puede disparar en esa condición.

Pero de todas formas se va.

Afuera, en el vacío, las dos naves giran al unísono al tiempo que la pasarela de enlace del Dragoon se acerca suavemente y penetra en los seguros de mi Gigas. Las dos estructuras espaciales quedan temporalmente unidas por un débil lazo. Una esfera eléctrica de translucido blanco rodea a Opera y luego, todo dentro de ella desaparece, incluyendo parte de la escotilla delantera del Dragoon.

- ¡Loco idiota! - Me grita Fyona. Casi llorando -. ¡Hiciste un salto hiperespacial!
- Escapamos de ellos, logramos romper parte de su nave y seguimos con vida. Yo lo llamo una victoria.
- Tenemos estabilidad alrededor de la nave. - Dice Rena desde su Valkiria -. Buen plan para ser tuyo.
- Pero estábamos enlazados al Dragoon - Vuelve a decir Fyona -. ¡La inestabilidad del salto nos aplastó!
- No, lo que sentiste como un golpe en el estómago es un síntoma normal del salto hiperespacial. Acostúmbrate. Rena, ¿Usaste las coordenadas que te di?
- No tuve tiempo de cambiarlas. Confírmalo tú mismo. - Me responde Rena.
- Fyona, confirma posición.

Fyona no dice nada más, pero en la pantalla central aparece un mapa de la galaxia y luego nuestra posición. El mapa es transmitido a la pantalla de la Valkiria de Rena.

- ¡Loco idiota! - Me grita Rena -. ¿Qué hacemos en el agujero negro del centro de la galaxia?, ¿Quieres recordar la segunda venida de Jesús o qué?
- Estamos lejos del agujero, no seremos afectados por él. Vamos a Presea. Allá te bajas tú Rena.
- Yo también me bajo ahí - Dice Fyona.

Y las luces rojas del día del juicio tiñen toda la nave.

- ¿Fyona?
- Salto hiperespacial a 100 kilómetros de nosotros. - Responde Fyona -. Es el Dragoon.

Miro hacia arriba y veo una tormenta eléctrica materializarse en una nave Dragoon, parte de la nave está rota de una manera uniformemente ovalada, pero parece tener soporte vital y motores en línea. Veo como se encienden varios propulsores y algunas armas emergen de su casco. En el siguiente instante, una línea de luz blanca surca el espacio frente a mí. Muevo instintivamente mis manos a los controles, cierro los ojos y enciendo impulsores espaciales y motores atmosféricos a máxima potencia.

- ¿Eso fue un disparo? - Pregunta Rena desde su nave, en mi hangar -. Detecté una descarga de plasma.

Opera acelera bruscamente al tiempo que los motores atmosféricos la hacen girar. Conecto la pantalla izquierda del puente al Synapse y descargo las coordenadas actuales de la colonia comercial Presea. Estamos cerca.

Fyona grita, blancos trazos de energía son lanzados por un Dragoon roto que nos persigue, tiñendo el espacio con sus rastros de plasma. Mi columna vertebral hace su mejor esfuerzo por mantener mi espalda recta a pesar de las potentes sacudidas que castigan mi cuerpo. Evadir naves Dragoon fue algo que experimenté muchas veces en la guerra. Pero yo siempre estaba seguro en mi camarote. Recordé entonces uno de los programas que venían por defecto con la nave.

- Fyona, pon tus manos sobre los controles del copiloto. Te necesito conmigo.
- No puedo, deja de mover la nave.
- Si la dejo de mover centraran a Opera y nos dispararan. ¡Hazlo!
- Yo nunca he piloteado nada.
- Esa es mi labor, no tuya. Entra a Control Gigas y ahí ejecuta la opción Modo de Combate.

Mis brazos tiemblan, pero mis manos se aferran con fuerza a los controles. Fyona realmente hace su mejor esfuerzo por levantar sus manos y ejecutar su parte. Un momento después, una elegante voz anuncia “Cambiando a Modo de Combate”. Las luces de la nave se apagan, nuestras sillas se doblan convirtiéndose en camas y varias correas presionan mi pecho y brazos contra el asiento. Mis manos quedan aseguradas a los controles al igual que las manos de Fyona. Tanto las pantallas holográficas como la vista panorámica se proyectan ahora en el techo de la nave.

- Fyona, necesito encaminar Opera hacia la colonia Presea. Los disparos del Dragoon pueden agujerear en un instante el casco de la nave, pero no al escudo. Quiero que manipules el escudo.

Fyona guarda silencio. Sabe que debe.

- Abre en “Máquinas” el programa “Escudo”.

La pantalla de la derecha muestra una gráfica de la nave con el escudo desplegado en frente. Alrededor de esa gráfica hay varios videos mostrando las cámaras de diferentes posiciones de Opera. La cámara de atrás muestra al Dragoon enemigo. Giro cuarenta grados hacia abajo la nave y reactivo máximo impulso. Intento ir lo mas recto posible hacia Presea. El Dragoon dispara.

- ¡Derecha Fyona!

Sonidos mecánicos se escuchan en todo el puente. Intento imaginar qué está haciendo Rena ahora mismo. El haz de energía no nos toca, pero un segundo disparo alcanza el escudo. El puente se sacude, mil avisos de emergencia se disparan. Fyona grita.

Dos disparos más, estoy muy cerca del muelle de Presea. Giro de nuevo y el Dragoon dispara con más intensidad.

- ¡Arriba, escudo arriba!

Fyona cierra los ojos. El escudo se mueve lentamente y uno de los brazos es alcanzado por el plasma. Más descargas son disparadas sobre el escudo, ahora inmóvil.

- ¡Fyona, no cierres los ojos!
- ¡Los tengo abiertos!

El Dragoon lanza 4 arpones que alcanzan a Opera, haciéndonos rotar bruscamente y cambiando nuestro curso.

- ¡Fyona, repulsión magnética en el escudo!
- ¡No sé como hacerlo, no soy tu copiloto! - grita ella.
- Sólo piénsalo, piénsalo, repulsión magnética.

Una sacudida se siente en la nave cuando los arpones son repelidos. Opera es libre de nuevo. Vuelvo a ponerme en ruta de Presea y los sensores de la nave vuelven a estallar en anuncios de emergencia. Opera va en línea recta y un disparo centrado a los impulsores los destruye por completo. La aceleración cesa y sólo la inercia nos mueve hacía adelante. No sé si el disparo alcanzó la bahía de carga. Abro el comunicador.

- ¿Rena?
- Hay un agujero de unos 10 metros atrás de tu hangar. - Me responde una voz metalizada -. Me puse un traje espacial en cuanto las luces de la nave se apagaron.
- ¿Piensas que tu Valkiria puede llegar sola a la colonia?
- Quizás usando los motores en atmo a máxima... No Ed, espera.
- Abriré las compuertas inferiores y soltaré los seguros de parqueo. Sal de Opera Rena.
- ¡Edward! El disruptor aún funciona, funciona si es cargado en el vacío.
- ¿Por qué no lo dijiste desde un principio? ¡Cárgalo!

No va a funcionar. Abro las compuertas inferiores de la bahía de carga y muevo el brazo que sostiene a la Valkiria para que salga por debajo de Opera, luego la giro para que el cañón de Rena quede apuntando atrás. El disruptor iónico de la Valkiria carga su máxima potencia y dispara contra el Dragoon.

El Dragoon intercepta el rayo del disruptor con su deflector.

- ¡No me sueltes aún! - Grita Rena -. Otra carga.

Estoy muy cerca de la colonia. El Dragoon parece haber cesado de acelerar. No dispara más, pero sigue en curso de persecución. La Valkiria dispara de nuevo, el Dragoon intercepta de nuevo el ataque. Pero esta vez, Opera se sacude hacia delante.

- ¿Aceleración? - Pregunta Rena.
- 2G - Le responde Fyona, que ha estado respirando agitadamente.

El plan era perfecto y sólo yo no lo vi. Cada disparo de la Valkiria impulsaba un poco a la nave. Mucho más cuando era interceptado por la propia fuerza del Dragoon. Al mismo tiempo, el Dragoon requería toda la energía para detener el continuo bombardeo de Rena.

- Un disparo más - Anuncia Rena por los altavoces mientras su azulada descarga cae con furia sobre el frente del Dragoon, impulsándonos una ultima vez.

Era un plan excelente, pero un plan que jamás tuvo en cuenta cómo frenar. Los retropropulsores se alimentan del escape de los impulsores, así que no puedo aminorar la marcha. Opera entra en la atmósfera de Presea. El vector de caída es perfecto, pero la velocidad es demasiado alta. Una vez más en sólo dos días me estrellaré contra algo, sólo que esta vez no tengo el escudo. Apunto los motores atmosféricos hacía el frente y redirijo toda la potencia del reactor a ellos. Fyona está aterrorizada. Su rostro es blanco y sus manos, llenas de sudor, no se mueven.

- Te veo luego Fyona.
- ¿¡Qué!?

Ejecuto la eyección del copiloto. El suelo se abre bajo Fyona y la silla del copiloto es absorbida por la nave. Fyona y asiento son llevados a uno de los camarotes de la nave. El camarote se suelta de la nave y abre un paracaídas. Caerá sobre los verdes prados a las afueras del muelle de Presea.

- Rena, tu nave es aerodinámica. A treinta kilómetros al sur está el mar.
- Sé que debo hacer.

Suelto los seguros que mantenían prisionera a la Valkiria. Unas alas dañadas pero funcionales se despliegan y sus motores se encienden, dirigiendo a Rena hacia una caída en el agua. Sólo quedo yo. Sesenta kilómetros para el impacto contra el suelo de Presea. El reactor al fin se apaga. Siento que he vivido esto antes. Shiro y Mitsuki aún siguen detrás de mí. Seguirán ahí hasta el último momento. Saben que su carga no será destruida si me estrello. Cuarenta y nueve kilómetros. La pantalla central me indica que la cápsula de escape de Fyona cae sin problemas. Treinta y seis kilómetros. El Dragoon recarga su cortador de plasma y me dispara una vez más. No me da. Veinte kilómetros. Me conecto al Synapse en la pantalla central. Redacto un mensaje, no sé si llegue. Sólo dos palabras: “Axe. Presea”. Diez kilómetros, un montón de mensajes de alerta provenientes del muelle llegan a las pantallas laterales. Un kilómetro. El Dragoon dispara. Impacta.

Opera vuela en mil pedazos.

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